0 Bienvenidos al micrositio de Pompeya - Villas, casas y jardines
 

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Pompeya
Pompeya
26 DE NOVIEMBRE DE 2009 AL 14 DE FEBRERO DE 2010 | MUSEO NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA
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Villas, casas y jardines Imprimir

 

Los aristócratas romanos empezaron a construir villas en la bahía en el siglo II a. C. Se retiraban a esas residencias de descanso especialmente en la primavera y en el verano, para disfrutar su tiempo libre (otium) y escapar de las presiones del negocio (negotium) en Roma. En el curso de los dos siglos siguientes las familias reinantes llegaron también. Julio César, el primer emperador, Augusto y los emperadores Tiberio, Calígula y Nerón, tenían residencias en la bahía. La presencia de las familias imperiales llevó a que aumentara el número de villas para romanos ansiosos de progresar a través del acceso a la élite política en circunstancias sociales más relajadas que las que tenían en Roma. Construyeron tantas villas a lo largo de la bahía que el historiador Strabo dijo que lucía “una ciudad continua”.

Las lujosas villas tenían extensos jardines y elegantes patios interiores, algunos lo suficientemente grandes para rodear una piscina. Sus fachadas estaban alineadas con aceras columnadas que ofrecían a los dueños amplias vistas del mar, las cuales se veían desde terrazas con accesos a puertos privados para barcos de placer. Las casas que formaban las densas cuadras de Pompeya y Herculano daban un respiro a las ajetreadas calles, sin embargo compartían ciertos rasgos con las villas al lado del mar. En ambas, las habitaciones estaban acomodadas alrededor de un atrio, el cual se abría al cielo para traer luz al interior y permitir que el agua de lluvia se recolectara en una palangana cuadrada (impluvium) colocada en el piso. Algunas personas del pueblo copiaban características de la arquitectura de las villas en una escala menor, añadiendo patios con columnatas (peristilos), baños y jardines interiores a sus casas. De acuerdo a Vitruvio, quien escribió en el siglo I d. C., las residencias de “los hombres de rango quienes, desde oficinas de gobierno y magistrados, tienen obligaciones para con los ciudadanos, [necesitan] patios de entradas amplias… Y peristilos y atrios de lo más espaciosos… Las reglas en este punto no sólo aplican para casas en la ciudad, sino también para aquellas en el campo…” (en Architecture .6.5.2-3).

Los interiores de las villas y muchas casas de Pompeya estaban decoradas profusamente, su muros cubiertos con coloridos frescos representando escenas mitológicas, paisajes con vistas de la bahía y villas alineadas en su costa, y naturalezas muertas celebrando los manjares locales del mar y la tierra fértil gracias a su rica tierra volcánica. Los muebles incluían mesas de mármol y candelabros de bronce, algunos inclusive en forma de estatuas. En las casas más grandilocuentes, los comensales tomaban vino en copas de plata decoradas con ramas de olivo, hojas de parra, o episodios famosos de mitos familiares. Los retratos esculpidos de miembros de la familia o ancestros, colocados en los recibidores, recordarían a los visitantes el linaje de sus anfitriones. 

 Dos bases de mesa, Pompeya, Casa de Gaius Cornelius Rufus, Siglo I d. C., mármol, Ufficio Scavi, Pompeya (no.15) Kantharos decorados con ramas de olivo, Pompeya, Casa de Menandro, Siglo I a. C., plata, Museo Archeologico Nazionale di Napoli (no.29)

 


Los jardines alrededor de las villas estaban acentuados con aviarios, fuentes y figuras de mármol o bronce que chorreaban agua a las piscinas y caminos de agua. Las casas en Pompeya generalmente eran mucho más pequeñas, pero la gente del pueblo compartía con los dueños de las villas el gusto por los jardines. Inclusive en las casas modestas se podía encontrar en el patio, un pequeño jardín adornado con esculturas. Si los espacios eran demasiado apretados para tener jardines reales, se pintaban plantas en las paredes. Los jardines pintados expandían visualmente los jardines pequeños, como en la llamada Casa del brazalete dorado en donde los frescos de arbustos florecientes, pájaros y fuentes colindaban con los jardines reales de la parte posterior de la casa.

La escultura de jardín generalmente representa sujetos rústicos, incluidos animales salvajes, o a Dionisio, dios del vino (o Dioniso, nombre del dios, según la versión clásica), con su escandaloso séquito de sátiros y ménades. Estos trabajos sugieren el lado más salvaje de la naturaleza mientras lo domestican para el placer de sus dueños. En los jardines también estaban expuestos retratos de pensadores y escritores griegos, ya que, como las bibliotecas, eran lugares para la contemplación y el aprendizaje- ecos del escenarios pastoril de la Academia de Platón, retratado en un mosaico de una casa de Pompeya que muestra a Platón rodeado de filósofos en su escuela en un bosquecillo en las afueras de Grecia.  

 

 La academia de Platón, Pompeya, Villa de T.Siminius Stephanus, siglo I a. C.- siglo I d. C., mosaico, Museo Archeologico Nazionale di Napoli (no.95)