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Se muestra cómo esta zona alcanzó un gran atractivo, luego de que el emperador Augusto designara al puerto de Puteoli (el moderno Puzzuoli, al norte de Nápoles,) como la puerta de entrada a Italia para las embarcaciones de granos venidas de Egipto. Lo anterior, ayudó a que la bahía se transformara a la par en un sitio vacacional. Los aristócratas romanos empezaron a edificar villas en la bahía en el siglo II a. C., lo que provocó que las familias reinantes también llegaran, a lo largo de esa centuria y la siguiente. Julio César, el primer emperador; Augusto, Tiberio, Calígula y Nerón, tuvieron residencias ahí, desatando una “fiebre constructiva” que llevó al historiador Strabo a expresar que el lugar lucía como “una ciudad continua”.
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