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En este apartado se hace hincapié en la demanda artística que esta riqueza generó, toda vez que artistas locales y de otras regiones satisfacían las demandas de clientes, para la decoración de sus palaciegos hogares. Estos artistas también hallaban consumidores entre los pobladores comunes de Pompeya y Herculano, quienes emulaban el estilo de vida de las élites. Los interiores de las villas y muchas casas de Pompeya estaban decorados profusamente, los muros poseían frescos con escenas mitológicas, paisajísticas o naturalezas muertas. Mientras, el mobiliario incluía mesas de mármol, candelabros de bronce, estatuas, copas de plata ornamentadas y retratos familiares esculpidos.  Museografía de la exposición
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