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La bahía de Nápoles aún conservaba su “sabor griego” cuando los romanos arribaron a ella, de ahí que muchas veces rendían una particular reverencia por ese pasado helenístico, tanto así que algunos romanos salían en toga a la calle. Esta fuerte influencia es la que toca el último apartado: El gusto por lo antiguo.  Afrodita, Rione Terra en Puteoli, probablemente al inicio del siglo I d. C, mármol.
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