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En la ciudad de México  Museo Nacional Alberga la colección arqueológica y etnográfica más importante del mundo, que refleja el pasado prehispánico y el panorama multicultural mexicano. Entre las piezas más antiguas, famosas e importantes, está la Piedra del Sol.
Innumerables son las razones que hacen del Museo Nacional de Antropología uno de los 10 más interesantes y de gran trascendencia. Los motivos de tal distinción, es que reúne las colecciones de arqueología y etnografía más significativas del mundo, y su impresionante edificio construido especialmente para albergar a más de 120 mil piezas artísticas y culturales.
Respecto a la importancia del acervo, el director del museo, el arqueólogo y curador Felipe Solís Olguín, considera que se trata de la colección más importante del mundo. “Para nuestra fortuna tenemos las piezas más antiguas, famosas e importantes”, motivo por el cual el visitante local y extranjero se encuentra ante un museo patrimonial.
El Museo Nacional de Antropología recibe cada año alrededor de dos millones de visitas, en gran medida porque, a decir del propio director, “no es un museo que se ve de una sola vez”, se tiene que regresar, tal como sucede con los grandes museos, como el de Louvre, Del Prado, el Metropolitan y el British Museum.
Solís Olguín, reconoce que las más de 5 mil piezas arqueológicas y etnográficas actualmente en exhibición, son resultado de una renovación del museo que ocurrió entre 1998 y 2004. Cada sala tenía su propio curador y su propuesta curatorial, por lo que “de toda la colección cultural, antropológica, cronológica, buscamos y sacamos lo nuevo, lo más importante, por épocas y grupos”.
Las piezas provienen de distintos sitios del país y de algunos proyectos arqueológicos o museos que con una gran generosidad contribuyen a darle una nueva presencia a las culturas en las salas. Así ocurrió con la pieza de Toniná, en Chiapas, que es una Lápida de unos jugadores de pelota, que son dos reyes evocando a los gemelos divinos.
La planeación y construcción del inmueble que alberga al Museo Nacional de Antropología, estuvo a cargo del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, quien ha diseñado edificaciones importantes, que forman parte de la identidad urbanista de la ciudad de México, como el Estadio Azteca o la Basílica de Guadalupe.
 Paraguas El recinto museístico terminó de construirse en 1963 y lo inauguró en 1964, el entonces presidente de México, Adolfo López Mateos. Felipe Solís, añade: “es uno de los edificios más notables del siglo XX, planeado y hecho para recuperar la visión de la arqueología antigua, pero con una propuesta funcional, elegante, atractiva, cómoda y solemne, tal como la concibió el arquitecto Ramírez Vázquez”.
El Museo Nacional de Antropología cuenta con 44 mil metros cuadrados de espacios cubiertos y 35 mil metros cuadrados de áreas descubiertas. El espejo de agua, el mechero y el caracol ubicados en el patio central, así como el terreno en que se asientan, representan los cuatro elementos esenciales: agua, fuego, viento y tierra, respectivamente.
Antes de iniciar el recorrido por las 23 salas que integran el museo, se puede admirar el color y la textura de los materiales que fueron utilizados en la construcción de cada una de las salas, y que invariablemente remiten a las culturas Olmeca, Teotihuacana y Maya.
La fachada y el vestíbulo del museo están esculpidos en mármol blanco y se resalta el águila, de nuestro escudo nacional. Puede observarse una funcionalidad que se refleja en una circulación continua, sin vacilaciones, lo que se traduce en comodidad durante el recorrido.
Una obra arquitectónica monumental es El Paraguas, en el patio central, con una columna de bronce espectacular realizada por los hermanos José y Tomás Chávez Morado, con motivos ornamentales y simbólicos.
En ellos puede interpretarse la integración de México. El águila y el jaguar de la base, símbolos del día y de la noche, representan el pasado prehispánico de México que, al ser atravesado por la espada de la conquista que se incrusta en las raíces de una ceiba -símbolo maya de la fundación de los pueblos-, dan origen, mediante el proceso del mestizaje –representado por los rostros indígena y español- a una nueva nación.
En el lado oeste se refleja la proyección de México. Es decir, sobre los elementos prehispánicos de la base de la columna y sobre el sol del poniente, se indica el rumbo hacia donde se inició la proyección de México, puede verse una ceiba que sostiene una vigueta de acero, una rosa de los vientos y un símbolo nuclear que representan la firmeza, amplitud y claridad en la dirección del progreso mexicano. Más arriba la figura de un hombre enmarcado por ramas de olivo y una paloma que simboliza la paz.
Por último, en las vistas norte y sur, se muestra la lucha del pueblo de México, a través de tres etapas: Independencia, Reforma y Revolución, que son representadas mediante armas correspondientes a cada época. El capitel de la columna, con formas prehispánicas representan el cielo.
La cascada de agua, invita al descanso y a la reflexión, al momento de visitar las salas, que se distribuyen en los dos niveles del recinto. La planta baja, destinada a las áreas de Arqueología y, el segundo nivel, las salas donde se abordan los temas de Etnografía.
A través de la exhibición de miles de piezas arqueológicas, maquetas, mapas, escenificaciones, reconstrucciones y medios audiovisuales e interactivos, el Museo Nacional de Antropología brinda un viaje por el pasado prehispánico de México y por los grupos étnicos que luchan por mantener sus tradiciones frente a un mundo cada vez más global.
 Explanada Algunas de las innumerables obras que se pueden admirar, son de artistas representativos de los años 70 del siglo pasado, como Jorge y Tomás Chávez Morado, Carlos Mérida, Mathias Goeritz, Raúl Anguiano, Leonora Carrington, Rafael Coronel, Luis Covarrubias, Arturo Estrada, Manuel Felguérez, Arturo García Bustos, Jorge González Camarena, Iker Larrauri, Adolfo Mexquiac, Nicolás Moreno, Pablo O´Higgins, Nadine Prado, Fanny Rabel, Regina Raull, Valeta Swann, Rufino Tamayo, Antonio Trejo y Alfredo Zalce.
Enclavado en el Bosque de Chapultepec, el Museo Nacional de Antropología se levanta como una gran mirada, donde puede apreciarse el pasado prehispánico y el panorama multicultural de México.
Herencia museográfica
En 1790 se inauguró el primer Museo de Historia Natural, de la Real y Pontificia Universidad de México, donde estuvieron depositados por orden del Virrey de Bucareli, los documentos que conformaban parte de la colección del historiador y cronista, Lorenzo Boturini.
En 1825, por decreto del presidente Guadalupe Victoria, quien fuera asesorado por el historiador Lucas Alamán, se funda el Museo Nacional Mexicano como una institución autónoma. Después de 40 años, en 1865, el Museo Nacional Mexicano se traslada al edificio de la calle de Moneda 13, por órdenes del emperador Maximiliano de Habsburgo.
En 1906, el crecimiento de las colecciones alentó al escritor e historiador, Justo Sierra, a dividir el acervo del Museo Nacional. De esta manera, las colecciones de historia natural pasaron al edificio del Chopo, recinto que recibió el nuevo nombre de Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía, el cual fue reabierto el 9 de septiembre de 1910, en presencia del presidente Porfirio Díaz.
Para 1920, el museo ya contaba con 52 mil piezas y había recibido a más de 200 mil visitantes, pero hasta el 13 de diciembre de 1940 que, por decreto, se trasladaron las colecciones de historia al Castillo de Chapultepec y cambió su nombre por el de Museo Nacional de Antropología.
Salas de arqueología
Al llegar al museo, como un elemento de identificación, se encuentra desde hace más de 40 años, la escultura de Tláloc, deidad del agua, con un peso de 125 toneladas, proveniente de la barranca de Santa Clara, estado de México, y que pasó a convertirse en el elegido como símbolo y guardián del museo.
Sala de las Culturas Indígenas de México.- Ubicada en la planta baja. Espacio dedicado al tema de Arqueología y que alberga exposiciones importantes. A fines de 2007, se montó la exposición temporal El Universo precolombino de Diego Rivera, en la que se puede apreciar el trabajo y las piezas arqueológicas que coleccionó el gran muralista mexicano, además de la representación de dos Tumbas de Tiro, del año 200 a.C al 600 d.C., mismas que provienen del estado de Colima.
Sala Poblamiento de América.- Ahí se encuentra una admirable presentación de maquetas y un interesante audiovisual, que muestran las teorías de la forma en que se incrementó la población en nuestro continente. De igual forma, la forma en que llegó el Homo sapiens, de África al noreste de Asia, por el Estrecho de Bering a América. Igualmente, en una cámara a nivel del piso, se exponen los restos del Mamut de Santa Isabel Iztapan, encontrado al noreste de la ciudad de México, en 1954.
 Columna en bronce También se aborda la historia prehispánica, en el período Preclásico que es la etapa más larga donde se manifestaron los rasgos más específicos en toda Mesoamérica y que se caracteriza porque florecieron las primeras sociedades sedentarias, pioneras de la agricultura y la cerámica, entre los años 2300 y el 1500 a. C.
Hay también una cámara al descubierto y un conjunto de entierros que datan del año 1400 al 600 a.C. los cuales fueron construidos de tal modo, que contaban con muros paralelos dispuestos para evitar derrumbes. En la misma sala, se muestran piezas y objetos que ilustran la forma en que esos pueblos se dedicaban a la pesca, al trabajo en madera y a la talla y pulido de piedra.
Sala Teotihuacana.- Es un espacio significativo que a decir de su curadora, Clara Luz Díaz Oyarzábal, radica en que esa sociedad prehispánica después de pasar por una época aldeana, se asienta y comienza a tomar auge en los años 100 d. C. Precisamente, cuando la población del valle de México, ocuparía la ciudad y fueron edificadas las pirámides del Sol y la Luna.
Esta sala alberga también una reproducción de la Pirámide de la Serpiente Emplumada, construida entre el 150 y el 200 d. C., tres piedras que constituyen El Complejo de la Muerte, provenientes de las excavaciones de la Pirámide del Sol, en 1917. Con una altura de cerca de tres metros se levanta la Chalchiuhtlicue, diosa consorte del dios Tláloc, que fue encontrada a poca distancia de la Pirámide la Luna, entre otros elementos destacados.
Sala Tolteca.- A la caída del imperio teotihuacano, que ocurrió en el año 650 d. C., surgieron nuevos centros urbanos en Mesoamérica, como el de Tula, en Hidalgo; Cholula y Cantona, en Puebla; Cacaxtla, en Tlaxcala, y Teotenango, en Toluca, entre otros sitios. En este espacio museográfico, se pueden observar vestigios de esas culturas, como unas Estelas de Quetzalcóatl, ofrendas procedentes de Xochicalco, Morelos, del período 650 al 850 d. C.
En la misma área, destacan las piezas del Juego de Pelota y numerosas objetos, como son vasijas y conchas de jade y pieles que ejemplifican el comercio realizado por los toltecas provenientes del Golfo. Al salir de esta sala, en el pasillo se encuentran nueve magníficos aros en piedra que muestran físicamente, las piezas con que se realizaba El juego de pelota.
Sala Mexica.- Una de las salas más atractivas por excelencia, es sin duda, la Mexica. En opinión del director de museo, Felipe Solís, las piezas que destacan son La Piedra del Sol, La Coatilicue y la reproducción del Penacho de Moctezuma, mismas que muestran el esplendor de esa cultura.
Se puede observar también, El Guerrero Jaguar, de Texcoco -que simboliza el período del militarismo y la guerra de esta cultura, entre los años 1300 al 1521 d. C.- y el relieve del Monte del Sol o Monumento a Tizóc -que se refiere al sacrificio gladiatorio, que es una destacada piedra circular de aproximadamente 2.5 metros de largo, proveniente del atrio de la Catedral Metropolitana de la ciudad de México-.
Una de las joyas de este museo, es La Piedra del Sol. Se trata de un monumento escultórico que identifica plenamente a la cultura Mexica. La pieza monumental fue descubierta en 1790 en la Plaza Mayor de lo que fue la Nueva España, Aún cuando es un gran altar de sacrificios, se le denominó calendario azteca injustificadamente.
Resguardando a La Piedra del Sol, se encuentran la Coyolxauhqui, diosa lunar con aspecto de guerrero. Hay también cinco atlantes, que evocan la fuerza de los guerreros.
 Vista nocturna Sala Oaxaca.- Le región de Oaxaca fue cuna de numerosos grupos étnicos, como los zapotecos y los mixtecos. Hacia el año 7000 a. C. se inició la actividad agrícola y en el 1500 a. C., surgieron las comunidades sedentarias, que mostraron una sensibilidad artística única en Mesoamérica, como la orfebrería y su vasta producción de finas cerámicas policromas y la elaboración de códices, en los que narran su historia y la visión del universo religioso.
El visitante puede observar diversas lápidas talladas en piedra, como la de los danzantes o la Estela número 12 cuya antigüedad se remonta al 500 a. C., al igual que vasijas y objetos de cerámica. Hay también una urna craneal de Monte Albán, El gran Jaguar, La Diosa Serpiente del 200 al 500 d.C.
En un nivel subterráneo, se encuentra la tumba número 104, donde persisten los restos de una anciana, que acompañada de numerosos objetos, sostiene una bolsa de granos de maíz. Además, hay otra tumba que representa un funeral de gran lujo de un cacique.
Sala Las culturas del Golfo.- Se puede apreciar una colección de numerosas piedras y cerámicas, provenientes de Veracruz, Tabasco, Tamaulipas, San Luis Potosí, Puebla, Hidalgo y Querétaro. Sobresale una cabeza colosal, de San Lorenzo, Veracruz, que data del 1200 al 600 a. C.
Otras piezas significativas son El hombre tigre y La diosa generadora de vida, originarias, también, de Veracruz. Además, una cabeza de sacerdote. Estas culturas otorgaban mucha importancia a las cabezas humanas, además de que el mono era un animal sagrado.
Al exterior de la sala, en el jardín contiguo, se ubica una excelente recreación del Juego de pelota del sur de Tajín, en cuyo sitio está presente La diosa de la muerte, cuya pieza corresponde del período 500 al 800 d.C. Se trata de una escultura que mide 5.80 metros de largo por 3.27 metros de ancho. Sala Maya.- Dedicada a la Cultura Maya, cuya cultura se desarrolló en el sureste de México y parte de Centroamérica, hace aproximadamente dos mil años. Se aprecian varias piedras talladas, como la Estela de Izapa, Chiapas, del 300 a.C., El dintel de Yaxchilán, que representan deidades, sacerdotes y dioses celestes, así como un tablero de Palenque, representando el Templo de la cruz del dios celeste.
Al exterior de la sala, en uno de los jardines se halla la representación de un templo de Campeche, conocido como Chenes, mismo que aseguraba era la entrada a la boca de las deidades.
 Fachada En un nivel subterráneo, hay un sarcófago proveniente de Palenque, Chiapas, que corresponde al Rey Pakal que fue descubierto por el arqueólogo mexicano, Alberto Ruz en 1952. Del mismo modo, se encuentra un Chac-mool, del año 900-1200 a. C. y, empotrado en la pared, El dios descendente, que hace alegoría a un sacrificio, la decapitación o rituales de fertilidad.
Sala Occidente de México.- Sitio donde se encuentran los depósitos funerarios, conocidos como Tumbas de Tiro, cuyos orígenes son de Colima, Nayarit y Jalisco, principalmente. Además, esculturas, cerámica, vasijas antropomorfas y un Chac-Mool de Huatzio, que se remite al año 1 200-1 521 d. C.
Sala Norte de México.- Es la última sala del primer nivel, contiene diversas piezas. Aborda también a La cueva de la candelaria, que era un mausoleo con una oquedad de nueve metros de profundidad, en la cual conservaba esqueletos, hueso y textiles. Dicha cueva proviene del estado de Coahuila.
Salas etnográficas
Ubicadas en la planta superior del museo, se ubican las salas donde se explica y se muestra la historia y el desarrollo multiétnico de México.
Sala de Pueblos Indios.- En el acceso se encuentra un artístico árbol que describe la diversidad étnica y riqueza cultural. La obra corresponde a la autoría de Miguel Ángel Gutiérrez, de Metepec, estado de México.
Sala etnográfica.- Alberga diversos audios informativos en los que se abordan temas como las conquistas biológicas, militares, económicas, culturales y religiosas, que enfrentaron numerosos pueblos indígenas de nuestro país. Además, la cosmovisión y el cambio cultural que adoptaron con el paso del tiempo y hasta nuestros días.
Sala Purépecha.- Se exhibe un mapa donde se explica el origen de los purépechos ó tarascos que se asientan en el estado de Michoacán, que convivieron con los nahuas, pirindos, otomíes, apanecos y tecos.
Sala Otopames.- Se explican a esas sociedades de La Sierra de Puebla, en Oaxaca y de la Costa del Golfo; los Pueblos Mayas, El Noroeste y Los Nahuas. Obras destacadas son el Códice Tlaxcala y Osuna, en la que se representa la forma en que pueblos como los otomíes, tepehuas, totonacas convivían en barrancas y acantilados, los cuales sufrieron un mestizaje con la llegada de europeos y africanos.
Sala Oaxaca.- Una obra destacada es un mural de gran extensión, del pintor Arturo García Bustos, elaborado en 1964. La obra muestra El mercado del Istmo de Tehuantepec, además de piezas de cerámica y textiles. Igualmente, una obra de Arturo Estrada, recrea en El cerro de la virgen y el santuario de Santa Catarina, en Juquila, donde se realizaba un ritual de indígenas, zapotecos y mixtecos.
Sala Costa del Golfo, Noreste y Nahuas.- Existen recreaciones ambientales mapas, objetos y audios que explica la forma en que los pueblos indígenas fueron conquistados a través del uso de la fuerza y la posterior evangelización. Sin embargo, el sincretismo produjo que convivieran con la nueva cultura, aunque mantuvieron algunos usos y costumbres.
Servicios al público
Biblioteca.- La biblioteca Eusebio Dávalos Hurtado, cuenta con un acervo de aproximadamente 400 mil ejemplares de Antropología, Historia, Historia del arte y demás ramas afines. Se localiza en la planta alta y su horario de atención es de lunes a viernes, de las 9 a las 20 horas. Informes a los teléfonos 55 53 68 85 y 55 53 62 66, extensión 262.
 Sito de cultura Auditorios.- En la planta baja se encuentra el auditorio Jaime Torres Bodet, que cuenta con 364 butacas. En la planta alta, el auditorio Fray Bernardino de Sahagún, con 100 butacas. Ambos espacios son utilizados para la realización de cursos, conferencias, seminarios, congresos, mesas redondas y presentación de libros, entre otros eventos.
Tienda.- En el vestíbulo se encuentra la tienda, donde se puede adquirir joyería, libros, postales, diapositivas, textiles, video y reproducciones de obras que forman parte de las colecciones del museo, y los relacionados con la arqueología y la etnografía.
Módulo de orientación.- Para que la visita sea más grata y cómoda, el museo cuenta con varios servicios, entre ellos, un módulo de orientación, ubicado en el vestíbulo. Existe además una cafetería-restaurante que se ubica abajo de la Sala Culturas de Occidente y hay también guardarropa, guardabultos y un estacionamiento para 294 vehículos.
Para personas con alguna discapacidad, se cuenta con sillas de ruedas, escaleras eléctricas y un elevador. Hay un servicio de enfermería para brindar primeros auxilios a quien lo requiera.
Para preservar las piezas patrimoniales y las instalaciones del museo, no se permite la entrada con alimentos, bebidas u objetos voluminosos. Tampoco el uso de flash o tripié para tomar fotografías o video, actividades que deberán contar con un permiso y ameritan un pago adicional.
Te esperamos
El Museo Nacional de Antropología se encuentra en Avenida Paseo de la Reforma y calzada Gandhi, sin número, en la colonia Chapultepec Polanco. Las estaciones más cercanas del Sistema de Transporte Colectivo Metro son Auditorio y Chapultepec.
 Museo nacional Abre sus puertas de martes a domingo, de las 9 a las 19 horas. El costo de la entrada a todo el público es de 45 pesos y cuenta con visitas guiadas, en español y en inglés. Los domingos la entrada es libre. Toda la semana el acceso es sin costo para niños menores de 13 años, personas con capacidades diferentes, mayores de 60 años, pensionados y jubilados; así también a maestros y estudiantes con credencial vigente.
En el caso de visitas guiadas a grupos escolares, de nivel preescolar, primaria y secundaria, y para la realización de cursos, conferencias en los auditorios del museo, deberá concertase una cita previa con el departamento de Servicios Educativos a los teléfonos 55 53 62 53 y al 55 53 65 54, mientras que, para estudiantes de nivel medio y superior, es necesario dirigirse al departamento de Promoción Cultural, a los teléfonos 55 53 63 81 y 55 53 63 86.
Más informes en www.mna.inah.gob.mx
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